Oraciones

“Señor Jesús, te doy gracias por tu amor y porque viniste al mundo a morir por mí. Confieso que he dirigido mi propia vida y que por lo tanto, he pecado contra Dios. Ahora quiero depositar mi confianza en ti y recibirte en mi vida. Te pido que perdones mis pecados. Hazme la persona que tú quieres que sea. Te doy gracias por haber contestado mi oración y porque ahora estás en mi vida. Amén.”

La señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén

AL LEVANTARSE 

Señor, en el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza. Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor. Ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno. Ver a tus hijos detrás de las apariencias, como los ves tu mismo, para así poder apreciar la bondad de cada uno. Cierra mis oídos a toda murmuración. Guarda mi lengua de toda maledicencia. Que sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en mi. Quiero ser tan bienintencionado y bueno que todos los que se acerquen a mi sientan tu presencia. Revísteme de tu bondad señor y haz que en este día yo te refleje. Amén.

AL SENTARSE A LA MESA 

Señor, bendice estos alimentos que vamos a comer, que nos ayuden a hacer el bien a los demás. Tú que nos has dado para hoy nos des para mañana, tu gracia y bendición, salud para el cuerpo y salvación para el alma. Amén.

AL SALIR A LA CALLE 

La adorada presencia va delante de mí, haciendo fácil, alegre, seguro y triunfante mi camino. Voy con toda fe y confianza porque voy protegido por la Divina Providencia. Siento y confío en tu presencia, porque es palpable desde todos los sentidos de mi ser.

ORACIÓN DE CONFIANZA 

Adorada presencia, Jesucristo mi  gran maestro, no le tengo miedo a la vida porque sé que Tú estás conmigo, eres el camino, la verdad  y la vida. Confiadamente me  pongo en tus benditas  manos, dejándote dirigirme y voy por el mundo en completa seguridad de la unidad de la vida.

PARA EVITAR TENTACIONES 

¡Oh  Padre celestial! Dame una mirada limpia, para  ver solamente el bien. Dame oídos limpios para oír solamente el bien. Dame tu mente limpia para pensar solamente el bien. Dame tu lengua limpia para hablar solamente el bien. Y finalmente, dame tu corazón amplio para poder vivir con intensidad las maravillas y bellezas del amor en toda su extensión.

 

Examen de conciencia

¿Cómo debemos hacer el examen de conciencia?

1) Pedimos al Espíritu Santo que nos ilumine y nos recuerde cuáles son los pecados nuestros que más le están disgustando a Dios.

2) Vamos repasando los diez mandamientos para saber qué faltas hemos cometido contra ellos. Por ejemplo:

1er Mandamiento

¿Me acuesto o me levanto sin rezar? ¿Me avergüenzo de aparecer creyente ante los demás? ¿He creído en supersticiones, por ejemplo; amuletos, sales, brujas, lectura de naipes o de humo de cigarrillo, o espiritistas?

2º Mandamiento

¿He dicho el Nombre de Dios sin respeto y por cualquier tontería?

3er Mandamiento

¿He faltado a misa los domingos? ¿Cuántas veces? ¿Cuántos domingos voy a misa cada mes?

4º Mandamiento

¿He desobedecido a mis padres? ¿No les he querido ayudar? ¿Los he tratado mal? ¿He perdido el tiempo en vez de estudiar o trabajar?

5º Mandamiento

¿He deseado que a otros les vaya mal? ¿He peleado? ¿He dicho groserías? ¿Tengo resentimientos contra alguna persona y no le quiero perdonar? ¿No rezo por los que me han tratado mal? ¿Me he burlado de alguien? ¿He puesto sobrenombres? ¿He tratado con dureza? ¿He dicho palabras ofensivas? ¿He hablado mal de otras personas? ¿He contado lo malo que han hecho o lo que dicen de ellos? ¿He escandalizado? (o sea, ¿he enseñado lo malo a los que no lo saben?) ¿Cuántas veces? ¿Me he aprovechado de los más débiles para golpearlos o humillarlos?

6º Mandamiento

¿He detenido en mi cerebro por varios minutos pensamientos o deseos impuros? ¿He mirado películas impuras, o revistas pornográficas o escenas impuras por televisión? ¿He dicho o celebrado chistes malos? ¿He hecho acciones impuras conmigo mismo o con algunas personas? ¿Tengo alguna amistad que me hace pecar?

7º Mandamiento

¿He robado? ¿Cuánto vale lo que he robado? ¿Pienso devolverlo o dar eso a los pobres? ¿He devuelto lo prestado? ¿He tenido pereza en cumplir los deberes?

8º Mandamiento

¿He dicho mentiras? ¿He inventado de otros lo que no han hecho o dicho? ¿He hecho trampas en negocios o estudios? ¿He creído que Dios no me va a ayudar?

9º Mandamiento

¿He codiciado la mujer o el esposo de mi prójimo? ¿He mirado a un hombre a una mujer de manera impura?

10º Mandamiento

¿He deseado los bienes ajenos? ¿He sido envidioso? ¿He sido avaro? ¿He comido más de lo que necesito? ¿He sido orgulloso?

¿Qué otras preguntas me debo hacer al examinar la conciencia?

¿Cuáles son las faltas que más cometo y repito? ¿Cuáles serán las causas por las cuales cometo esos pecados? Por ejemplo: Soy de mal genio: ¿por qué será? ¿Será que no descanso? ¿Será que me disgusto por pequeñeces que no disgustan a Dios? (Lo que no disgusta a Dios no me debe disgustar a mí) ¿Será que me preocupo demasiado como si Dios no cuidara de mí y no me fuera a ayudar? ¿Será que no me conformo con lo que Dios permite que me suceda? («Todo lo permite Dios para el bien de los que lo aman», dice la Sagrada Biblia). Otro ejemplo: Hablo mal de los demás. ¿Por qué será? ¿Será que vivo juzgando a los otros olvidando lo que dijo Jesús: «no juzguéis y no seréis juzgados, condenéis y no seréis condenados » (Mt 7,1), o será que trato con personas murmuradoras que me hacen caer en sus críticas? Me vienen pensamientos o deseos impuros: ¿Por qué será? ¿Será que veo películas impuras o malas en TV o leo revistas pornográficas o no hago bastante ejercicio físico? Otra pregunta: ¿Cuál será el pecado mío que más le está disgustando a Dios? Si Cristo se me apareciera a ofrecerme quitarme un pecado, ¿Cuál le pediría que me quitara? ¿Qué voy a hacer para tratar de no cometer ese pecado?

¿Qué es arrepentirse de los pecados?

Arrepentirse de los pecados es sentir tristeza o pesar de haber ofendido a Dios que es tan bueno y por haber hecho, pensado o dicho lo que nos hace daño a nosotros mismos o a los demás.

 

Acto de contrición

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el Infierno que merecí y por el Cielo que perdí; pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como Vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más, y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.

 

Acto penitencial

Yo confieso ante Dios Todopoderoso

y ante ustedes, hermanos,

que he pecado mucho

de pensamiento, palabra, obra y omisión:

por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos,

que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. Amén

 

Ángel de la guarda.

Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día; no me dejes sólo que sin ti me perdería.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Credo de Nicea-Constantinopla

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a, vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

 

Magnificat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amén.

Oración de la mañana

Señor, en el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza. Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor. Ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno. Ver a tus hijos detrás de las apariencias, como los ves tú mismo, para así poder apreciar la bondad de cada uno. Cierra mis oídos a toda murmuración. Guarda mi lengua de toda maledicencia. Que sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en mi. Quiero ser tan bienintencionado y bueno que todos lo que se acerquen a mi sientan tu presencia. Revísteme de tu bondad señor y haz que en este día yo te refleje. Amén

 

Oración de San Francisco de Asís

¡Señor, haz de mi un instrumento de Tu PAZ.

Que donde haya odio yo ponga AMOR.

Donde haya ofensa, yo ponga PERDÓN.

Donde haya duda, yo ponga FE.

Donde haya error, yo ponga TU VERDAD.

Donde haya tinieblas, yo ponga TU LUZ.

Donde haya discordia, yo ponga UNIDAD.

Donde haya desesperanza, yo ponga ESPERANZA.

Donde haya tristeza, ponga yo ALEGRÍA.

Concédeme Señor la gracia de no buscar ser amado, como amar.

Ser comprendido como comprender.

Ser consolado como consolar,

porque dando es como somos perdonados

y muriendo en TI es como nacemos a la VIDA ETERNA.

 

 

Oración para después de la Santa Misa – Alma de Cristo –

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

No nos dejes caer en tentación,

y líbranos del mal.

Oración por nuestros seres queridos

Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio. Oh Jesús, que amaste a los tuyos con gran predilección, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concede a aquellos que Tú te has llevado de nuestro hogar el gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Amén. Concédeles, Señor, el descanso eterno y que les ilumine tu luz perpetua. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

 

 


Oraciones marianas.

Ángelus

El Ángel del Señor anunció a María.

Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Ave María

He aquí la esclava del Señor.

Hágase en mí según tu palabra.

Ave María

Y el Verbo se hizo carne

Y habitó entre nosotros.

Ave María

Ruega por nosotros Santa Madre de Dios

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Se rezan tres Glorias

Oremos.

Derrama Señor tu gracia

sobre nuestros corazones

y concede a quienes hemos conocido

por el anuncio del Ángel

la Encarnación de tu Hijo,

que por su Pasión y su Cruz

alcancemos la gloria de la Resurrección.

Por el Señor Jesús, tu Hijo,

que contigo vive y reina, en unidad del Espíritu Santo, y es Dios,

por los siglos de los siglos.

Amén.

Ave María

Dios te salve María,

llena eres de gracia

El Señor es contigo,

bendita tu eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María Madre de Dios,

ruega por nosotros pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte,

Amén

Bendita Sea

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea. Pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza, a Ti celestial princesa Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este dia alma vida y corazón. Mírame con compasión no me dejes Madre mia morir sin tu Bendición.

 

Consagración a María

¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

Madre de bondad

Toma mi mano cuando reces, será tu fortaleza. Mírame a los ojos cuando reces, seré tu guía. Reza con el corazón y derrocharás amor. Reza pensando en Mí y transmitirás sentimientos de paz y de alegría. Reza teniendo a otras personas en tu mente por la cual estás pidiendo algo especial y te concederé la gracia. Reza, hija Mía, que tus oraciones son peticiones que elevo al Señor. El siempre te está escuchando. Tu corazón es muy humilde y lo conmueve. Reza, hija Mía, que nosotros te protegeremos. Reza, que tu oración será tu tesoro y fortaleza. Reza, hija Mía, que estamos contigo y nunca nos separaremos, nunca te abandonaremos. Reza, estoy a tu lado. Madre de Bondad

 

Oración de Confianza

En tu poder y en tu bondad fundo mi vida. En ellos espero confiado como un niño, Madre Admirable, en ti y en tu hijo, en toda circunstancia Creo y confío ciegamente. Amén

 

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,

vida y dulzura y esperanza nuestra:

Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;

a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora abogada nuestra,

vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos

y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros santa Madre de Dios,

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas

de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.