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En estas circunstancias se celebran las solemnísimas Bodas de Plata al cumplirse los 25 años de la fundación: triduo en la iglesia de Sto. Domingo, con predicación de nuestro Prelado, así como los de Tenerife y Guadix, vigilia general y solemne procesión con S.D.M.
Fué una época en que lo más selecto del catolicismo almeriense, de todas las clases sociales, pertenecía a la Adoración Nocturna, convencidos de que la vivencia cristiana se nutre de la Eucaristía, valorando el pasar la noche con Jesús Sacramentado, sin temor al sacrificio, ni al "qué dirán".
De esta época es también el Vía Crucis que en la madrugada del Viernes Santo recorre las calles de Almería. La Adoración Nocturna celebra la reglamentaria vigilia del Jueves Santo distribuyendo los turnos en diversas iglesias, una de ellas en la Catedral, y que terminan con el rezo del Vía Crucis. Por iniciativa del Sr. Obispo Fray Bernardo los adoradores de todos los turnos se congregaban en la Catedral para realizar el Vía Crucis en común con la imagen del Cristo de la Escucha por las calles, y así en la noche del 6 al 7 de abril de 1928 aquellos adoradores, que solos y en filas que procesionalmente lo acompañaban, fueron desde pocos años después absorbidos por una multitud penitente, devota y enfervorizada. Como anécdota puede señalarse que a las 12 de la noche del Jueves Santo de 1933 estalló con tremendo estruendo un potente petardo en una de las ventanas del Palacio Episcopal, puesto allí con la idea de asustar al vecindario, y muy al contrario sirvió para despertar y aumentar el número de asistentes.
También la Adoración Nocturna manifestó su devoción al Cristo de la Escucha los viernes de Cuaresma, en que concurrían los adoradores a la S.I. Catedral portando en el Vía Crucis la sagrada imagen por el interior del templo.
En los años de la República se cribó el número de adoradores, al alejarse timoratos y acomodaticios, quedando sólo 9 turnos en 1936, cuyos componentes fueron diezmados ofrendando sus vidas en testimonio de su fe. A 45 asciende el número de mártires de nuestra sección a los que hay que añadir 2 de otras de la provincia. Ya está beatificado el Obispo D. Diego Ventaja Milán (1993) y figuran 26 en los procesos enviados a Roma.
En mayo de 1939, al acabar la contienda, se reorganizó la Sección en 5 turnos, pronto incrementados a 6. Afluyó la juventud, tanto de Congregaciones Marianas como de la Acción Católica, demostrando que oración y adoración no sólo son compatibles con otras actividades apostólicas, sino la base e impulso de ésta. El turno de seminaristas resurge desde 1945 a 1949.
La década de los 50 es otra época de florecimiento. Se forman nuevos turnos -de profesionales, I.N.P.; de militantes de juventud de AC.; de otras organizaciones juveniles-. Hasta el propio Prelado D. Alfonso Ródenas García, que siempre se interesó por la AN. y presidió las Vigilias de Espigas y la inauguración de nuevas secciones de la provincia, asumió la capellanía de un turno. Así llegamos en 1955 a contar con 160 adoradores en 9 turnos.
Entre tanto, adoradores de la Sección, feligreses de las parroquias entonces de extrarradio de S. Antonio (Ciudad Jardín) y S. Isidro (Regiones Devastadas), fueron la base para constituir en ellas secciones propias en 1954 y 1957, respectivamente.
En 1954 se celebraron solemnemente las Bodas de Oro. Nuestro Obispo y el de Córdoba, D. Fray Albino Menéndez O.P. que repetía su asistencia tras haber estado en las de Plata, participaron en los actos (vigilia-misa-procesión).
Antes de 1936 funcionaron turnos de Tarsicios en la iglesia de Sto. Domingo y en el colegio La Salle, donde también continuaron después de 1939, y posteriormente en la iglesia de S. Sebastián, hogar Virgen del Pilar y Colegio Diocesano. En 1960 ya no existía ninguno de ellos, sin tener éxito las gestiones posteriores para realizarlos.
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